Odio los bloques de anuncios de televisión que duran más que el programa que estoy viendo.

No concibo cómo, tras tantos años de historia de la televisión, aún nadie ha inventado un sistema de insertar spots que no sea tan invasivo como los actuales. ¿Cómo no se dan cuenta todos de que a partir décimo o decimosegundo anuncio uno se empieza a olvidar de lo que estaba viendo?

Señores programadores y planificacores de medios: entiendan de una vez por todas que, aunque ustedes corten el programa en la parte más emocionante (¿se llevará los 25.000 euros el chaval este?, ¿condenarán a muerte al sordomudo o dirá su hermana la verdad?), después del decimoquinto anuncio me la suda lo que vaya a sudeder.  En ese momento estoy ya tan desorientado y tan hastiado de la publicidad que prefiero emprender otra actividad; por ejemplo, irme a dormir.

Señores anunciantes: no consientan que coloquen su anuncio el décimo de un bloque. Exijan que esté entre los cuatro o cinco primeros. Si no es así, hay muchísimas posibilidades de que pase  A-B-S-O-L-U-T-A-M-E-N-T-E  desapercibido. Es decir, que tiren su dinero.

Idea tonta: pongan bloques más cortos y cobren más por cada anuncio.

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Libertad de Expresión

julio 24, 2007

¿Por qué cuando en una revista de humor se propone un chiste sobre el trabajo de los príncipes de España, se considera una amenaza contra los valores de la sociedad, y etc, etc, y sin embargo cuando un lider político dice ante millones de personas que su opositor miente descaradamente, sin poder demostrarlo, entonces no pasa nada?

¿No sería más condenable la verborrea ligera de muchos políticos que se acosan vilmente, sin mostrar pruebas reales y contundentes de sus acusaciones? Si hay pruebas de un acto ilegal, llévenlas a los juzgados. Si no, dejen de quemar la profesión de político.

Porque, al fin y al cabo, en las publicaciones de humor, todos sabemos que los chistes son de broma.

¡Que viva El Jueves!  ¡Y por muchos años!

El negocio de las 7 nuevas maravillas es de un tipo que no va a contribuir para nada al mantenimiento de esas mismas maravillas.

Votar cuesta dinero (por teléfono o sms) y si no pagas, nadie te asegura que tu voto sea válido, pues la organización de estos premios se reserva el derecho a eliminar los votos o los votantes que no les gusten.

¿Qué va a pasar después?

Que el dueño de la marca “new7wonders” cobrará a todo el mundo que quiera utilizar su marca. Una marca que los votantes han construido con su apoyo y su dinero… sin que vayan a recibir un duro por todo este apoyo.

Que no me tomen el pelo. ¿Por qué participar en algo de lo que no voy a recibir ningún beneficio? OJO, ni yo, ni la maravilla que haya votado.

NO VOTES a las maravillas. No contribuyas al negocio de los demás, si no recibes una participación, al menos.

Según dicen en el 20minutos de hace unos días, van a sacar un nuevo plano del metro de Madrid. ¡Y le van a cambiar la proporcionalidad!

¿Quién ha hecho semejante tontería? Ahora parece que la distancia entre SOL y SEVILLA es más del doble que entre SEVILLA y BANCO DE ESPAÑA. Ya no nos servirá para ver por dónde se llega antes a algún sitio… ni para orientarnos en la ciudad… ¡Ahora tenemos una ciudad cuadriculada! ¡Señores, que esto no es nuevayor!
Nada. No me gusta nada. ¡Que lo retiren! ¡Que lo repiensen! ¡Que lo rediseñen que para eso están los diseñadores profesionales!

Y si es que se les quedaba grande el otro, pues que busquen otras soluciones: hacer dos planos, o un desplegable, o que rellenen los huecos blancos con información útil… ¡¡¡pero no este adefesio!!!

He dicho.